FENACODEP

Federación Nacional de Comerciantes Detallistas de Provisiones

“Hay palabras que por las ideas llaman nuestra atención, revelan y traen la simpatía o rechazo hacia lo seres que lo pronuncian” ¡Cuánta sapiencia del padre de la Patria! A 175 años de haberlo escrito y a 206 del natalicio de quien lo pronunció.

Hoy estamos ante fariseos, que dicen una cosa y hacen otra Seres sin palabras, mentirosos, impostores, algunos con hasta una Biblia debajo del brazo e invocando a Dios y a Jesucristo, tratan de confundir y venir engañando a la gente. ¡Oh Duarte, en un mes más de aquel 26 de enero en 1813 y 27 de febrero 1844, tu memoria mancillada  por muchos de los que dicen ser tus seguidores, si pudieras regresar a observar lo que se hace en tu nombre!

 Pero como tú mismo nos enseñaste que el crimen no prescribe ni queda jamás impune, tampoco los que mienten y mal obran quedarán impunes y libres de conciencia y de castigo, por que como tú, confiado en la existencia espiritual de un ser supremo, Dios omnipotente, encarnado en su hijo Jesucristo, concebido por obra y gracia en el vientre de María, sabrás obrar para redimir  un día no muy lejano a la Patria que soñaste libre e independiente de toda potencia extranjera, pero sobre todo justa, honesta y humana, solidaria y que los dominicanos puedan disfrutar de sus riquezas con equidad e igualdad.

Tu que decías : “sed justo lo primero”, que predicaste el bien común y nos enseñaste a trabajar para nuestros hijos, que es trabajar para nosotros mismos, sin descansar, sin perder la fe en Dios, ni en la justicia por nuestra causa.

¡Oh Duarte! Qué hemos hecho con tus enseñanzas?, cuando ni se canta en la escuela y, si se canta, es para llenar un cumplido, se canta sin amor, sin interés, sin respeto, sin compromiso. Se escucha repetir sus alabanzas de vez en cuando, sobre todo, en esta época del Mes de la Patria y qué? Mientras tus discípulos y compañeros tuvieron que idear la formación de grupos como La Dramática, La Filantrópica y La Trinitaria, como instrumentos para orientar y difundir las ideas separatista de la patria y hoy las generaciones presentes nos resistimos a emular tus enseñanzas!

Danos sabiduría, fortaleza y la persistencia que tuviste para seguir, a pesar de las adversidades, cultivando y trabajando, promoviendo y rescatando tus moribundos valores patrios y sociales, por que aunque vivos de palabras, casi en extinción en lo que de acción se trata. 

En fin, tus sacrificios valieron la pena, por que lograste sembrar en muchos de nuestras generaciones el amor por el prójimo y por la patria, exiliado por los traidores, ni siquiera te animó volver, desengañado por las pugnas de muchos de tus antiguos aliados, hasta finalmente enferma y fallece en Caracas, Venezuela, el 15 de julio de 1876, a los 63 años, olvidado, y abandonado, sobre todo, y, a pesar de haber aportado todos tus bienes a la causa de la patria.

Tiempo después tus memorias, pese a quienes quisieran borrarte, seguirán en los buenos y nobles dominicanos , para promoverte y asumirte como lo que fuiste en realidad, el verdadero fundador de la República.

El verdadero Juan Pablo Duarte, no es como lo pintan, no es un paradigma nebuloso e inalcanzable, si no el líder juvenil, carismático de carne y hueso que a los 15 o 16 años ya estaba promoviendo las ideas de separación y de libertad 1828-1829, mientras viajaba a prepararse en tierras extranjeras. 

El verdadero Duarte, buen mozo, valiente conspirador, revolucionario, osado, pensador, elevado, honrado, para muestra basta ver su informe económico de la tarea que le fue encomendada en Bani. De mil pesos asignados, solo invirtió 126 y devolvió con un informe transparente los 874 que le sobraron, (equivalentes a millones de ahora).

El Duarte que atrajo a los jóvenes y les impregnó la idea de crear una República Dominicana libre, democrática, próspera y justa, sustentada en el respeto a las leyes con justicia social.

Capaz de sacrificar su patrimonio y el de su familia, que además de desempeñar importantes tareas en la sociedad dominicana como las de: tenededor de libros (contable), comerciante, maestro, apuntador, y director de teatro (la dramática).

Duarte fue un hombre que se enamoró y que tuvo novias y mujeres, sobre todo, en los países que visitó (a pesar de las calumnias en su contra en ese sentido), un verdadero y aventajado estudiante, que leía hasta pasada las 2 de la madrugada; un líder cívico, militar y patriota a tiempo completo. 

En fin, estudiar, difundir entre los jóvenes de hoy los valores y el ideario duartiano, debe ser el catecismo cívico, patriótico, filosófico y político para el joven dominicano del presente, que promueve y defiende un mejor porvenir para su patria. 

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